Parece ser que finalmente no vieron causa penal en el contenido de esta página y desistieron de la denuncia penal prevista en el orden del día de la Junta del pasado 13 de marzo. Seguramente los efectos políticos adversos, que podrían haberse vuelto contra los denunciantes, pesaron más que el furor querellador de los presuntamente agraviados.

Pero la cosa no podía quedar así: la sed de venganza de este equipo directivo debía ser saciada a toda costa y no se les ocurre otro medio que invocar al Comité Deontológico para arremeter contra el enemigo.

A mi entender es un nuevo error de la Junta, ya que demuestra un elevado nivel de sectarismo al utilizar dicho Comité como si de su brazo armado se tratase. Máxime teniendo en cuenta los recientes rechazos a utilizar este mismo medio deontológico en varias denuncias contra el presidente.

El caso es que he recibido este escrito, en el cual me dicen que me identifican como responsable, promotor, gestor y organizador de esta web y me acusan de ser el autor de ciertas frases acusatorias contra el presidente del Colegio.

Pero vayamos por partes, porque se trata de un escrito que merece un detallado análisis de contenidos e intenciones.

 

  1. Identificación de mi persona con el responsable de la web.

EL COLEGIO PRIMERO es una plataforma creada por varios colegiados. Creo que esto figura muy claro en el apartado “quienes somos” de este sitio. También es cierto que mi nombre figura en dicho apartado como receptor de los votos delegados que amablemente vais enviando.

A los representantes de la Junta de Gobierno que han actuado de ponentes en este tema les ha debido resultar fácil establecer la relación entre el contenido de la página web y mi persona, ya que soy el único que figura en la misma. Otra cosa es que esto sea sensato, justo y defendible.

¿En qué cabeza cabe que sea posible acusar a una persona, en este caso yo, por el mero hecho de ofrecerse para ser receptor de votos delegados?.

Desde luego que ponen en un brete al Presidente del Comité Deontológico, y a todos los que lo compongan, que tendrán que asumir el papel que se les ha asignado e interpretarlo a pesar de tener una acusación tan floja y carente de sentido.

 

  1. Actos denunciados

Dicen que hay “injurias y calumnias” sobre “esta institución y las personas que la representan”. Este es un recurso muy utilizado por determinados políticos que intenten identificar las instituciones con sus personas. Ejemplos como Jordi Pujol y Cataluña o Rita Barberá y Valencia son muy parecidos a este. Son, en todos los casos, ramalazos caciquiles que intentan confundir al colectivo haciéndoles creer que han sido ellos mismos injuriados en una suerte de victimismo transitivo.

Creo que aquí no va a colar, porque tanto el presidente del Comité Deontológico como cualquier colegiado verá que no ha habido en absoluto nada contra el Icog, como no podía ser de otra forma ya que en nuestra propia denominación se recoge nuestra meta: EL COLEGIO PRIMERO.

Pero lo relevante es que ellos dicen que sí, que se ha injuriado al Colegio como institución. Sin embargo, luego, al enumerar el detalle de las injurias y calumnias, sólo aparecen estas:

  • Mentir en la Junta de Gobierno respecto al modelo de pago de teléfono particular.
  • Manipulación de Acta de Asamblea
  • Asistir en estado de embriaguez a reunión de Comisión permanente.
  • Utilización de recursos jurídicos del ICOG para uso propio.

Creo que el Colegio no puede ni mentir, ni manipular actas, ni embriagarse, ni utilizar recursos jurídicos, sin embargo, el presidente, sí. Así que ya me explicará alguien a que pueden estar refiriéndose.

Respecto a si esto afecta al “prestigio y la imagen” del propio Colegio, dependerá de si son ciertas o no estas acciones presuntamente cometidas por su presidente, hecho que yo desconozco a ciencia cierta pero a las que doy un alto grado de verosimilitud por conocer al perpetrador desde hace muchos años.

En cualquier caso, estas fechorías del presidente fueron publicadas en esta web por haber sido enviadas por alguien que:

  1. Estuvo presente en las ocasiones en las que fueron cometidas (yo no podía ser porque no pertenezco ni a la Junta ni a la Comisión Permanente)).
  2. Nos lo envió y autorizó su publicación (tengo pruebas).
  3. Era digno de confianza por nuestra parte.

Evidentemente, un medio como nuestra web no debe revelar sus fuentes, ya que sería un acto de traición a la confianza que nos dieron en el momento de pasarnos la información.

 

  1. Prisas en la tramitación

La Junta se celebró el lunes 13 de marzo y apenas una semana después ya tengo la denuncia en mi poder. Es destacable el arduo trabajo desplegado por la Secretaría del Colegio en la persecución de esta página díscola que les ha salido respondona.

Si el presidente, secretaria y compañía aplicaran la misma diligencia en la resolución de todos los asuntos pendientes (recursos administrativos, demandas en su contra, etc) sería hasta normal que me hubiera llegado el escrito acusatorio en tan breve plazo. Lo que ocurre es que es flagrante la diferencia en el tratamiento que le dan a estos asuntos dependiendo de quién sea el afectado.

Yo mismo, sin ir más lejos, planteé una denuncia deontológica contra el presidente por determinados escritos suyos en los que incumplió, casualmente, los mismos preceptos normativos de los que ahora se me acusa a mí. Esto fue el año pasado. Después de pensárselo más de dos meses, finalmente la Junta lo sobreseyó (no me cabía ninguna duda desde el principio). Por supuesto yo, que lo tenía ya escrito, interpuse el correspondiente recurso de reposición y lo envié al registro del Colegio el mes pasado. Pues todavía ni me han dado el correspondiente acuse de recibo.

También otros compañeros tienen pendientes recursos administrativos y denuncias deontológicas contra el presidente y no han tenido tampoco la “suerte” de que les contesten ni que les den acuse de recibo alguno.

Entonces ¿A que vienen tantas prisas con este asunto? se puede preguntar cualquiera ¿Tendrá algo que ver la próxima celebración de la Asamblea?

 

  1. Los hechos denunciados

Injuriar y calumniar son delitos contra el honor castigados con una pena de 4 a 10 meses de multa. Si la calumnia se difunde con publicidad, es decir, por medio de la imprenta, radio, o similar, la pena será de prisión de 6 meses a 2 años, o multa de 6 a 24 meses.

Ninguno de estos dos términos se recoge en nuestro reglamento sancionador porque, como cualquiera puede comprender, los delitos hay que denunciarlos en el juzgado.

Ya hemos comentado la renuncia que ha hecho la Junta a interponernos una demanda penal, así que esta nueva iniciativa de nuestro presidente es absurda y sólo muestra su delirante sed de venganza.

También se me acusa del “quebranto del secreto de las deliberaciones de la Junta de Gobierno”, como si eso pudiese cometerlo alguien que, como yo, NO PERTENECE a la Junta de Gobierno. De chiste.

Otra acción que se me achaca es la de acusar a la Junta de “tapar escándalos”. ¿De verdad que esto es deontológicamente reprochable?

 

En fin, no quiero cansar al lector con más disparates de los recogidos en el escrito acusatorio de la secretaria, aunque quede alguno por analizar. Creo que ya ha habido suficiente y no queda más que recordar que se acerca la fecha de la Asamblea y que vuestro apoyo es fundamental.

 

Carlos Duch Martínez. Colegiado 1.216